Asturias: “Este país no puede despegar si no es invirtiendo en educación”

La organización sindical es una forma de protesta contra las autoridades, que siempre exigirá algún beneficio aún no otorgado a los trabajadores de cierto gremio. En Guatemala, el sindicato más grande y conocido es el Sindicato de Trabajadores de la Educación de Guatemala (STEG) liderado por Joviel Acevedo. Sin embargo, este no es la única organización magisterial que opera en el país.

El protagonismo que ha ganado el Sindicato Autónomo Magisterial Guatemalteco (Samgua) se debe a su ardua lucha en contra del bachillerato pedagógico planteado durante el gobierno del Partido Patriota, siendo defensor de la carrera de Magisterio en nivel medio.

A este honorable medio concedió una entrevista Antonio Asturias, secretario de actas y acuerdos de Samgua y maestro de educación primaria urbana en la Escuela Oficial Rural Mixta “La Bendición de Dios” JV, zona 10 de Mixco.

 

¿Cómo y bajo qué visión se formó Samgua?

Samgua se formó por la coyuntura de la situación de la problemática de los estudiantes normalistas. El gobierno del Partido Patriota impuso una reforma educativa sobre la formación inicial docente, que no fue consensuada ni expuesta a la comunidad normalista. Fue entonces cuando los estudiantes empezaron a denunciar esta problemática.

Surgió la figura del Sindicato Autónomo Magisterial Guatemalteco para luchar por el desarrollo adecuado de los jóvenes normalistas a los que se les quería quitar la carrera de magisterio, y junto a eso se fueron dando otra serie de problemáticas que el mismo sindicato sobre la marcha ha venido solucionando, haciendo un verdadero sindicalismo ante el vacío que el Sindicato de Trabajadores de la Educación de Guatemala (STEG) ha dejado en los últimos años. Velamos por las legítimas aspiraciones e intereses de la clase obrera trabajadora magisterial guatemalteca.

 

¿Quiénes conforman el equipo fundador?

Quiero destacar a Gustavo Díaz, antiguo dirigente sindical de la Revolución de 1944. Alicia Arellano, primera secretaria general. Mildred Méndez, secretaria de asuntos jurídicos, una de las catedráticas que en el instituto Belén ha tenido una gran oposición, sufrido acoso laboral, con proceso de destitución activo por ser opositora al bachillerato pedagógico. Carlos Gómez, un antiguo dirigente sindical y catedrático del instituto Belén con un proceso abierto de destitución (el cual esperamos revertir). Por último, Héctor Herrera, el rostro más visible del movimiento, quien ha tenido gran parte en el peso político del sindicato, quien más ha viajado y contactado a diferentes organizaciones y abierto filiales en el interior para hacer de este movimiento más fuerte; junto a la Coordinadora Nacional del Magisterio en Resistencia, la Asociación de Maestros y Profesores 021 y otras organizaciones con las que se ha colaborado.

 

¿Cuáles fueron las mayores dificultades que enfrentaron en el proceso de formación?

La oposición del Partido Patriota y del Estado a reconocernos como sindicato. Un 7 de noviembre de 2012 se tomó la decisión de conformar un sindicato, empezando con ello un proceso legal siempre frenado. Caído el PP, se dio el pequeño espacio de apertura en el gobierno de Alejandro Maldonado en el que se nombró como ministro de trabajo al licenciado Jiménez, antiguo sindicalista y maestro normalista, quien en persona nos entrega las credenciales y nos confiesa que, por órdenes del Partido Patriota, nuestro sindicato no debía surgir a la vida legal.

Aparte de eso, hemos tenido que aprender muchas cosas sobre la marcha. Nos ha tomado que aprender mucho de legislación educativa, política, formación ciudadana y cívica, y otros campos afines.

 

¿Cuánto tiempo lleva el sindicato trabajando?

Se formó a partir de 2012, cuando se da la implementación del Bachillerato en Educación. Más o menos en marzo de ese tiempo empezaron las reuniones con la comunidad normalista, y el 7 de noviembre de 2012 se toma la decisión de formar un sindicato. El 1 de octubre de 2015 finalmente se publica en el Diario de Centroamérica la legalización del sindicato. Prácticamente, tres años y medio desde que se toma la idea y se empieza a trabajar, y un año recién cumplido en octubre en que ya se legaliza el sindicato, con estatutos reconocidos por el Ministerio de Trabajo.

 

¿Cómo trabaja el sindicato?

Estamos trabajando en la solución a los problemas inmediatos que se dan en el ámbito educativo: acoso laboral es el principal. Justo ahora se está viendo la forma en que los maestros bajo contrato 021 pasen al renglón 011. A pesar de la promesa de Jimmy Morales, no se tiene una propuesta clara, no se ha trabajado en la forma en que esto se va a hacer.

Estamos activando en el Ministerio de Educación para que este proceso sea más rápido, que se haga una convocatoria exclusiva y que los 28 mil maestros 021 a nivel nacional pasen, en esa convocatoria, a ocupar las plazas 011.

Hemos tenido varias reuniones con el Ministerio de Educación para que esta gente tenga una representación en la mesa técnica de diálogo y puedan diseñar la convocatoria. Trabajamos también para que sean recontratados los mismos maestros que ya estuvieron en 021 mientras se da esta convocatoria. Ya logramos que se les pague al mismo tiempo que se les paga a los maestros presupuestados, tres o cuatro días antes de fin de mes. Esto le da estabilidad laboral y el maestro logra estar mucho mejor con su comunidad para trabajar más tranquilamente.

 

¿Cuáles son las metas que se propone el sindicato?

Queremos crecer. Estamos en la fase de expansión, buscando consolidar a liderazgos municipales, departamentales y regionales. Tenemos filiales en Petén y San Marcos, tenemos abiertos otros espacios y nos estamos coordinando con otros sindicatos, como el Sindicato de Trabajadores de la Educación de Zacapa, o el Sindicato de Trabajadores Magisteriales de Chimaltenango, aparte de la Coordinadora Nacional del Magisterio en Resistencia.

Contamos actualmente con casi 600 afiliados. Estamos en proyecto de expansión, a puertas de celebrar la primera asamblea nacional en Poptún, Petén, en diciembre. Nuestro propósito es coordinar más, articular más con diferentes movimientos magisteriales para formar una Federación Sindical Guatemalteca y a futuro una Confederación Magisterial Centroamericana que pueda actuar en conjunto por los verdaderos intereses de los trabajadores del magisterio.

 

¿Por qué es importante que el gremio magisterial pelee por sus derechos?

La labor del maestro no solamente es en el aula, aunque eso es muy importante; tiene que ver también con el mejoramiento de condiciones de trabajo. Eso implica mejorar las condiciones en que educamos a nuestros niños, nuestros estudiantes; no solo salariales. Si logramos involucrarnos más con nuestras comunidades, si logramos mejorar las condiciones en las que nuestros niños y jóvenes reciben el pan del saber, vamos a tener una sociedad con menos delincuencia, con menos problemas de maras, de desintegración familiar y migraciones. Vamos a tener mejores trabajadores, mejores seres humanos. Este país no puede despegar de una forma adecuada si no es invirtiendo en educación y hay que invertir no solo en aumento salarial, que también es importante para dignificar esta carrera, sino en esa mejora de condiciones de vida de nuestra gente.

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