Obesidad, riesgo permanente para la niñez

Miles los niños que sufren sobrepeso y obesidad, la enfermedad que como pandemia se extiende por todo el mundo, pues según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el 4.9 % de los niños en Guatemala la padecen.

Aunque puede estar causada por una cuestión genética, el 79 % de los casos es resultado de la poca o nula actividad física o una dieta inadecuada.

La Organización Mundial de la Salud describe el sobrepeso y la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa. Las causas son diversas, principalmente el consumo de alimentos y bebidas con bajo valor nutricional y altos en contenido de azúcares, grasas y sal, así como al sedentarismo.

LAS CAUSAS

Es muy probable que una persona con problemas de peso lo herede a sus hijos, sin embargo, un estudio del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (Incap), revela que el incremento se debe al ambiente alimentario que influye en las decisiones del consumidor, pues en el país existe una implícita disposición de comida chatarra, en áreas rurales y urbanas.

Para evitar el riesgo de padecerla, los niños deben cumplir con su tiempo de sueño; se recomienda que los infantes entre los 5 y 12 años duerman 9 horas y 12 los menores de 5 años.

El estilo de vida en familia es transcendental; la ingesta de golosinas, comida rápida, cereales azucarados, bebidas gaseosas y productos procesados debe ser moderada por los padres o tutores, cuidando no consumirlos en exceso recomienda Fernanda Kroker, doctora en Nutrición Poblacional.

En el país se ha sustituido el consumo de preparaciones tradicionales, que se realizaban con ingredientes frescos, por productos procesados y bebidas envasadas, la ingesta de estos afectan de manera significativa a la salud.

 

PUBLICIDAD Y TECNOLOGÍA, AL ACECHO

Aunque pudiera parecer increíble, la publicidad y la tecnología afectan la salud de los niños. La siquiatra Luisa Salazar indica que es necesario que en los hogares se concientice a la familia para no seducirse a consumir productos dañinos colmados de azúcares, grasas y sales que afectan el metabolismo.

“Es normal que se anuncien restaurantes de comida rápida, cereales y golosinas con personas físicamente atractivas y de cuerpos tonificados, pero no advierten de las consecuencias que acarrea el exceso en consumo de sus productos”, señala la nutricionista Alejandra Hurtado.

Añade que los juegos de videos y el uso de dispositivos móviles están haciendo que se pierda el interés por interactuar con los demás, induciendo sedentarismo en los niños, evitando que se realicen actividades físicas y recreativas, frenando así la quema de calorías y grasas acumuladas en el cuerpo.

UN PROBLEMA NO PASAJERO

Erradamente en algunas culturas se cree que un niño robusto es saludable, sin embargo, está comprobado que la obesidad infantil causa muchas enfermedades físicas y mentales, entre ellas, hipertensión, diabetes tipo 2, baja autoestima, decaimiento y depresión.

Según Salazar, cuando el problema se manifiesta en la infancia y permanece en la adolescencia, causa enfermedades físicas, además en muchos casos se presenta la bulimia y anorexia, alteraciones que afectan la conducta en el acto de comer.

En la juventud es muy común que quienes la sufrieron en la niñez y la superaron, sufran ansiedad y depresión, debido a la preocupación por subir de peso nuevamente, apunta Hurtado.

Un estudio realizado por el programa llamado Política de Bienestar y Salud, del Ministerio de Salud, reveló que el 52 % de los adolescentes no se sienten del todo felices con su cuerpo.

LUCHA PARA ERRADICARLA

En 2014, la Organización Mundial de la Salud formó una comisión contra la obesidad infantil, centrada en evitar que los niños crezcan con problemas de peso.

Un año después se presentó la iniciativa 4944 para una ley de alimentación escolar, la cual no fue aprobada. En 2002 se trabajó la 2614 que pretendía un impuesto explícito a la distribución de gaseosas, yogures, bebidas deportivas, jugos y néctares, pero ya no llegó a trascender.

Para el 2019, Guatemala prevé tener implementado en su totalidad el Plan de Acción para la Prevención del Sobrepeso y Obesidad en la Niñez y la Adolescencia con enfoque multisectorial, con el que buscan realizar intervenciones de salud pública con participación social.

La organizaciones y planes formados para combatir la obesidad en Guatemala no han sido efectivos, pues para la OMS, hasta principios de 2017 aumentó un 1 % con relación al año 2010.

El ejemplo por parte de los padres ayudará a mejorar la situación, el enseñar a sus hijos a adoptar hábitos alimenticios saludables, realizar actividad física, evitar el sedentarismo y comer en familia, permitirá que los niños se comprometan con su cuerpo y les ayude a sentirse mejor física y mentalmente.

Como los tiburones necesitan nadar constantemente para no morir, los niños requieren actividad física y buena alimentación para no sufrir la misma suerte.

 

Cortesia Prensa Libre

 

 

 

 

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