Nuevos estudiantes enfrentan dificultades para seguir medicina en la Universidad de San Carlos

Por Gabriel Rustrian

Cada año miles de estudiantes recién graduados a nivel medio del sistema educativo guatemalteco desean cursar estudios de medicina. Según datos recopilados en el Departamento de Registro y Estadística de la Universidad de San Carlos de Guatemala, anualmente se reciben más de 12,500 solicitudes de ingreso a la Facultad de Medicina, sin embargo, el total de personas que logran superar las pruebas y son aceptados como estudiantes es menor al 7% (alrededor de 850 personas).

Una de las causas principales de la baja taza de ingreso a la universidad es la baja calidad educativa que se imparte en los institutos. Existen instituciones privadas que ofrecen hasta doce carreras de nivel medio dentro de un establecimiento. La baja preparación de los docentes encargados de impartir las materias importantes y la poca preocupación de las autoridades del colegio en supervisar que el aprendizaje sea eficaz provoca que cada año se gradúen estudiantes con niveles bajos.

Las últimas modificaciones del Ministerio de Educación (MINEDUC) al sistema de evaluación didáctico y pedagógico utilizado en estos colegios podría ser otro de los causantes de la problemática. La política consiste en promover a todos los alumnos al grado superior siempre y cuando este haya promediado al menos 61 puntos en cada una de las cuatro materias principales (Matemáticas, Comunicación y Lenguaje, Ciencias Naturales y Ciencias Sociales). Se dejan de lado materias complementarias importantes como el aprendizaje de un segundo idioma, contabilidad, comprensión lectora, producción textual y materias que potencian el aprendizaje de razonamiento lógico y abstracto y el desarrollo de inteligencias múltiples como la inteligencia emocional y la inteligencia visual y espacial.

El esfuerzo económico que debe realizarse para cursar medicina también es un factor a tomar en cuenta. El costo de la literatura que un estudiante de medicina de primer año utiliza oscila entre los tres mil a cinco mil quetzales para las colecciones de ejemplares nuevos. Pueden adquirirse libros de segunda mano pertenecientes a estudiantes graduados o ex estudiantes que abandonaron la carrera. El precio de estos últimos varía entre los mil quinientos a tres mil quinientos quetzales.

Además de los libros, los estudiantes de primer ingreso deben obtener un estetoscopio (dispositivo para escuchar los sonidos del cuerpo a través de una perilla de resonancia que se coloca sobre la piel del paciente) cuyo precio oscila entre los ochocientos a mil quetzales y un esfigmomanómetro (dispositivo utilizado para medir la presión arterial) que tiene un precio aproximado de cuatrocientos a seiscientos quetzales. De todas las carreras que ofrece la universidad estatal, cursar medicina demuestra ser la más cara debido al precio de los insumos básicos propios del médico.

El número de estudiantes de medicina que logra superar los primeros dos semestres también disminuye dramáticamente. Solo el 40% de los estudiantes de primer ingreso logran continuar sus estudios para un segundo año. El cierre temporal de la universidad en el año 2010 fue bastante perjudicial para la facultad ya que la cantidad de alumnos que entraron al primer año de práctica en hospitales (cuarto año de la carrera) fue de 164, el índice más bajo de practicantes de medicina en los últimos veinte años.

Los malos tratos que reciben los practicantes es otro punto que no pasa desapercibido. Realizamos una solicitud formal ante la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) para la liberación de los expedientes de denuncias durante los últimos cuatro años. Si bien no obtuvimos datos directos respecto a la cantidad total de procesos, logramos obtener algunos memorándums y copias de denuncias formales.

Las regiones con más denuncias son la ciudad capital de Guatemala, y los departamentos de Izabal, Huehuetenango, Quetzaltenango, Petén, Alta Verapaz y Quiché. Llama poderosamente la atención que la mayoría de denuncias de abusos son anónimas, esto demuestra que los estudiantes sienten miedo de verse perjudicados si los denunciados llegan a obtener información respecto a su identidad. El temor de echar a perder varios años de estudios por una denuncia es lo que detiene a la mayoría de practicantes de acercarse a las instalaciones centrales de la PDH y a las auxiliaturas departamentales.

El análisis de las denuncias presentadas arrojó varios resultados. El primero corresponde a la duración excesiva de los turnos y a las deplorables condiciones de higiene que encuentran en sus lugares de práctica. El segundo trata acerca de las deudas económicas que el Ministerio de Salud mantiene hacia muchos estudiantes en concepto de becas o remuneraciones mensuales. El tercer escenario es el más común. Denuncias presentadas contra personal del hospital por amenazas ante la integridad física y psicológica de los estudiantes.

Vivir para servir a los demás es un ideal que sin duda mejora a la sociedad guatemalteca del presente y el futuro. Los valores y el respeto por la vida de los demás son dos de los más importantes aportes que podemos abrazar como ciudadanos guatemaltecos. Ser un digno representante de este altruismo sacrificando la integridad física y psicológica, el desgaste personal o incluso, entregar la vida para cumplir el sueño de convertirse en médico y poder ayudar a la población, no es una tarea para cualquiera, es una tarea para auténticos héroes.

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