Una perspectiva diferente de la Independencia de Guatemala

Por Gabriel Rustrian

Hace 196 años, el 15 de septiembre de 1821, Guatemala y el resto de provincias centroamericanas firmaban su independencia de la monarquía española. Muchas cosas han cambiado desde entonces, sin embargo, existen diferencias sociales que no han sido resueltas y continúan golpeando el presente del país.

Para Eduardo Villalobos, escritor, catedrático universitario y director del área de lectura de una importante editorial educativa, el panorama respecto a los cambios que trajo consigo la independencia, sigue siendo adverso.

Pulso Informativo (PI): Desde su perspectiva personal, ¿qué diferencia existe entre la Guatemala que se independizó de España en 1821 y la Guatemala actual?

Eduardo Villalobos (EV): La única diferencia que ocurrió en Guatemala, es que antes de 1821 la riqueza era controlada por la corona española y en la actualidad, simplemente existe un cambio de mando, la riqueza ya no se fue a la corona si no que se concentró en las élites criollas. Si analizamos la situación actual del país, la sociedad se encuentra tan polarizada como antes de la independencia.

PI: A su criterio, ¿representó la independencia algún beneficio para los pueblos indígenas?

EV: No, la situación ha sido igual durante estos dos siglos. Se han visto ciertas reivindicaciones desde la finalización del conflicto armado interno. La ayuda internacional ha contribuido a resarcir a las víctimas de la guerra, en su mayoría indígenas. Se han visto esfuerzos de parte de algunos gobiernos por recuperar la memoria histórica del país, sin embargo, más allá de estos actos públicos, muy poco se ha hecho por intentar cambiar la situación de pobreza que predomina en los pueblos indígenas. Guatemala tiene un historial largo de insurgencias indígenas sofocadas por gobiernos totalitarios. El libro Motines de indios de Severo Martínez Pelaez puede lanzarnos una luz sobre esta misma situación compartida desde la perspectiva de varios países de América Latina. La revolución liberal, termina el proceso de expoliación contra los indígenas al quitarle sus derechos comunales.

PI: ¿Qué opinan los pueblos indígenas respecto a la Independencia de Guatemala y que opina la élite guatemalteca?

EV: La independencia no es algo que represente a los pueblos indígenas y tampoco ha mejorado en nada su vida. Algunas interioridades que no todos conocen son, por ejemplo, la desmembración de la Unión Centroamericana. No fueron los deseos independentistas de cada una de las provincias lo que las lleva a separarse si no, las pugnas internas entre las élites dueñas de cada país. Podría decirse que el guatemalteco de élite aún conserva esa versión romántica y heroica de la independencia que aprendió en el colegio.

PI: ¿Qué cosas serían diferentes hoy en Guatemala de continuar bajo el control de una monarquía absolutista?

EV: No sé cuál sería la situación de las élites, pero la situación de la gente pobre sería la misma. La realidad del país es muy diferente a la realidad de aquellos países que fueron colonizados, no conquistados. Basta con voltear a ver la situación actual de las colonias francesas, colonias inglesas. Incluso la historia de la Commonwealth británica, con sus respectivos desaciertos, demostró ser de beneficio para aquellos países colonizados que se mantuvieron dentro de ella.

PI: Con base a los últimos acontecimientos en materia política que han sacudido al país ¿cree que realmente podemos hablar de independencia?

EV: Lo que pasa en el congreso evidencia de una manera clara lo que siempre ha ocurrido en el país, acuerdos, sobornos, todo un sistema que está construido en función de los intereses de quienes financian a los partidos políticos. Pienso que no hay nada que celebrar. ¿Qué libertad tenemos? Es más, en nombre de esa libertad se perpetua un sistema de corrupción. Las irresponsables declaraciones del presidente Morales y su desacierto en intentar descabezar a la única institución capaz de investigar la ilegalidad de los fondos con que su campaña electoral fue financiada, son un ejemplo claro de que la sociedad guatemalteca sigue viviendo con la bota en el cuello, exactamente igual que hace 196 años.

PI: ¿De qué maneras podría mejorar la sociedad guatemalteca actual para darle verdadero sentido a la Independencia?

EV: Lo primero que deberíamos hacer es protestar, manifestar rechazo, salir a las calles hasta que este sistema de gobierno no soporte más y los responsables renuncien, que se vayan. Que renuncien todos. Esto puede sonar utópico ya que no creo que todo el hemiciclo renuncie. Es eso o resignarnos a que no va a pasar nada y todo seguirá igual. El Presidente cumplirá con sus cuatro años de mandato, los diputados aprobarán leyes para blindarse en contra de investigaciones penales. El clamor popular ya demostró en el pasado que tiene poder, la salida del infame gobierno Patriota es una pequeña muestra de lo que podemos alcanzar como sociedad organizada. Lamentablemente, la sociedad guatemalteca está profundamente disgregada, dividida ideológicamente, no hay forma alguna en que algo pueda pasar. Esa disgregación se refleja en los partidos políticos y por eso no se eligen nuevos líderes, son siempre las mismas personas con intereses oscuros que re lanzan candidaturas, crean partidos políticos de cartón para participar en las elecciones y finalmente se reeligen.

PI: ¿Cómo cree que reaccionarán el Ejecutivo y el Legislativo a las protestas ciudadanas causadas por la aprobación de leyes que benefician a los diputados y a los delincuentes que se encuentran cumpliendo condena?

EV: Existen dos escenarios. Jimmy Morales puede vetar las leyes aprobadas por el congreso e intentar ganarse de nuevo el voto de confianza de la población, esta cortina de humo le servirá para no recibir más antejuicios de investigación por financiamiento electoral ilícito. El segundo escenario se daría si los diputados del congreso archivan los dos decretos aprobados y los declaran improcedentes. Aunque, por la actitud demostrada a la hora de votar de manera irresponsable por estos decretos, no existe ningún atisbo de que quieran retractarse.

PI: A nivel educacional, ¿cómo puede crearse conciencia social en las futuras generaciones guatemaltecas?

EV: Dejar de militarizar los desfiles a la patria sería un buen inicio. ¿Qué no se dan cuenta las instituciones educativas que promueven un desfile militar disfrazado de una rendición de honores al país? Patria es lo que hacemos cuando manifestamos sobre las calles de la ciudad, en el congreso, en la casa presidencial, en el palacio de gobierno. El Ministerio de Educación deber revisar el currículo nacional de la asignatura de Ciencias Sociales, que se cuente la verdad, que se concientice al estudiantado de que no existirá independencia verdadera mientras sigamos dominados por la corrupción, el sector empresarial y las familias dueñas del país.

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