Acoso callejero

acoso

 

Las manifestaciones sexistas tales como frases,  silbidos, exhibicionismo, tocamientos, sonidos de besos y gestos, propinadas hacia las mujeres en la vía pública son conocidas como Acoso Sexual Callejero (ASC), prácticas que se han convertido en un tipo de violencia común.

El acoso callejero hacia las mujeres puede comenzar desde temprana edad, entre los 9 y los 14 años, cuando el cuerpo de las niñas comienza a cambiar y el desarrollo es evidente en ellas.

El acoso callejero es una actitud común en la sociedad, puede causar daño psicológico debido a que perturba la tranquilidad emocional de las víctimas, limita la movilidad, y genera miedo a estar sola en espacios públicos.

Los efectos de este tipo de agresión se expresan en acciones cotidianas de la víctima, tales como cambiar los recorridos habituales por temor a reencontrarse con el agresor, modificar los horarios en que transita por el espacio público, preferir caminar en compañía de otra persona, evitar salir a espacios públicos e incluso, modificar su modo de vestir. Todo lo anterior se hace de forma inconsciente buscando eliminar el acoso.

Las prácticas de acoso sexual callejero son sufridas de manera sistemática, tienen connotación sexual y son propiciadas por una persona desconocida, en espacios públicos como la calle o el transporte. También pueden manifestarse en espacios como centros comerciales, universidades, entre otros.

Estas acciones son unidireccionales, es decir, no son consentidas por la víctima y quien acosa no tiene interés en entablar una comunicación real con la persona agredida

Debido a que en el país no hay una cultura de denuncia y que el acoso callejero es una práctica naturalizada por nuestra sociedad, la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) ya ha recibido denuncias por esta acción, pero en el momento en que una persona desea denuncia el acoso, por la falta de pruebas los casos no son tomados en serio ni se someten a investigaciones.

El sistema de justicia considera el acoso como un asunto sin importancia, algo pasajero que no debe ser tomado en cuenta, sobre todo ante la saturación de otros tipos de procesos en la entidad que para ellos son de mayor importancia y exigen más atención.

Para ello, es necesario que la sociedad en su conjunto identifique que esas prácticas no son deseadas, y que la primera sanción que reciba un agresor sea social, para no tener que recurrir en primera instancia a lo penal ya que lo que se busca es evitar este tipo de agresión.

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