Paradigmas Ideológicos, la vieja herramienta confiable de los medios

Derivado de las acciones de los parlamentarios, agrupaciones sociales en conjunto con la Asociación de estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala, convocaron a un paro nacional, popularizado como #20S.

Instituciones privadas manifestaron su apoyo al llamado  y varias de estas cerraron sus puertas al público, además hicieron saber por medio de comunicados que no atenderían a los legisladores que apoyaron en votación el “pacto de corruptos”.

La moción quedo anulada el 15 de septiembre en sesión extraordinaria, tras la presión recibida del pueblo, misma que fue causa de rechazo en todos los estratos sociales del país.

Llegó el miércoles 20 de septiembre, a la manifestación se unieron universidades privadas y otras entidades educativas.  CODECA, decidió participar en la protesta iniciando su recorrido en el Periférico, rumbo al Centro Histórico, mientras que las universidades partieron del Campus Central de la institución que cada una representaba.

Cobertura Mediática

Los canales nacionales de televisión abierta, siguiendo la estrategia mediática que ha venido desarrollando durante la coyuntura en los últimos años, minimizó el alcance y la convocatoria de las agrupaciones a manifestar a través de sus noticieros.

La idea de CODECA, al utilizar tablones con clavos para evitar el paso de vehículos, fue manejada como una herramienta de los medios locales para desprestigiar el sentido y el objetivo primordial de la protesta, declarando que estas eran armas y que podía volverse violenta la jornada.

Las notas periodísticas mostraban instituciones educativas y comerciales trabajando con normalidad y haciendo caso omiso al llamado del Paro Nacional.  Al hacerse presentes en la Plaza de la Constitución los manifestantes expulsaron a los medios del monopolio,  lanzándoles consignas de repudio, llamándoles entre otros adjetivos; “vendidos”.

Esto fue aprovechado por los mismos para declarar que habían sido violentados y que los manifestantes se encontraban enardecidos y que se pronosticaban disturbios en el área por los “vándalos” que manifestaban en la zona 1 capitalina.

Sin embargo, la competencia manejó la información inclinando la balanza hacia el otro lado, iniciaron el día entrevistando en los matutinos a representantes de los movimientos sociales, justificando y ampliando el contenido de las protestas, el seguimiento fue más apegado a la realidad, sin dejar de lado el mensaje implícito que reza “no apoyamos al Gobierno”.

La manifestación fue cubierta desde varios puntos y en ninguno se reprodujo de forma negativa o intencional algún incidente.  Contrario medios del monopolio nacional, que efectivamente fueron expulsados de la plaza pero  sin uso de violencia como los noticieros argumentaban.

El medio escrito de mayor circulación en el país puntualizó sus notas periodísticas en las consignas emitidas en contra del presidente Jimmy Morales, en las que se exigía la renuncia del mandatario y los 107 diputados que apoyaron la modificación a la Ley una semana antes de la manifestación y el paro.

Los Medios Independientes

Medios digitales realizaron un seguimiento cercano a la protesta, enfatizando su rechazo al Gobierno y apoyando a las agrupaciones que se desplazaban hacia la zona 1, así como aquellas que lo hacían desde el interior de la república.

También se popularizó entre los manifestantes la respuesta y el contraste a una declaración emitida por el diputado Javier Hernández de FCN-Nación, quien aseguraba que la convocatoria era manipulada por 20 “tuiteros” con 200 cuentas.

Los líderes sociales izaron en señal de protesta una bandera que sustituía el azul cielo de la bandera por el color negro, transmitiendo el sentimiento de rechazo ante la coyuntura.

El Contraste

El manejo que cada medio le da a la información que difunde, abre un debate social entre lo ético y lo comercial.  La premisa de informar queda subordinada a la pauta y cada uno “jala agua para su molino” como reza un dicho popular.

Los receptores decodifican e interpretan los mensajes que los medios difunden y es allí donde surge la responsabilidad social y la obligación ciudadana de conocer la realidad nacional y no comprar de forma inmediata lo que los medios transforman y venden como información.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor.

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