¿En qué nos beneficia ser bilingües?

El sistema educativo guatemalteco propone que a todos los estudiantes se les enseñe inglés y un idioma maya durante el nivel primario. El panorama se complica en el sector público, donde el Ministerio de Educación (Mineduc) prohíbe contratar maestros de cualquier tipo (para que sean efectivos los planes educativos, un maestro de cada idioma sería necesario), pero tampoco los provee.

El maestro promedio de escuela pública no habla inglés, mucho menos un idioma guatemalteco. Esa ya es una falla del sistema: sin personal calificado y sin autorización para conseguirlos, ¿cómo planea el Mineduc educar en tres idiomas?

En cuanto a la educación superior, la Universidad de San Carlos exige como mínimo doce niveles aprobados de un idioma nacional o extranjero para graduar profesionales a nivel de licenciatura. El idioma varía según la unidad académica: en algunas es obligatorio el inglés; en otras, la elección no tiene importancia.

Hasta hace poco, la Escuela de Ciencia Política contaba como requisito seis niveles de otro idioma además del inglés (certificados por el Centro de Aprendizaje de Lenguas de la Usac) y en la Facultad de Odontología eran requisito cuatro niveles de una lengua maya antes del ejercicio profesional supervisado.

La ventaja que tiene la Usac es que cuenta con el Centro de Aprendizaje de Lenguas (Calusac) en el campus central. Los horarios son accesibles para los estudiantes y los precios aún mejores y mucho más económicos que en cualquier otra academia privada.

Es decir, para los estudiantes universitarios, especialmente los sancarlistas no hay excusas para no aprender un segundo idioma. Sin embargo, la mayoría de estos son monolingües, con el español como única lengua que logran dominar, no siempre al cien por ciento.

Uno de los factores que influye a la hora de aprender o no voluntariamente un segundo idioma es la manera en que nos introducen a ello cuando comenzamos a estudiar. A los niños de primaria, el inglés da igual de miedo que las matemáticas e igual de aburrimiento que la lectura, porque se ve como algo que están obligados a aprender, aunque no lo entiendan, y no lo entienden porque los maestros con los que cuentan no adaptan la forma de enseñar a la forma de aprendizaje acorde a las edades de los niños.

Este “miedo” con que los niños y adolescentes crecen hacia las lenguas extranjeras, especialmente el inglés, crea una barrera mental que dificulta su aprendizaje y nos hace creer que, con solo un poco que hablemos, o con que aprobemos los doce cursos con nota mínima, será suficiente para enfrentarnos a la vida, pues lo que valdrá es lo que está en el papel y no en la forma en que dominemos el idioma.

Lamentablemente, el guatemalteco promedio ve como una “pérdida de tiempo” aprender un idioma maya, pues piensa que está retrocediendo, en lugar de avanzar. No toma en cuenta que, aprendiendo un idioma nacional, entenderemos un poquito más sobre la riqueza cultural en la que vivimos día a día.

La importancia de aprender otras lenguas radica en las oportunidades que tendremos en el futuro como estudiantes y profesionales. Cada vez más empresas solicitan que su personal sea bilingüe, trilingüe o políglota para poder cerrar tratos de negocios sin complicaciones. En los call centers no solamente existen cuentas en inglés, pues algunas de estas empresas abren puertas a aquellos que, como tercera o cuarta lengua tengan el francés, portugués, alemán o italiano. Muchos de los negocios hoy en día se hacen tanto en inglés como en mandarín, ruso, árabe o alemán.

La globalización, el internet y la urbanización nos fuerzan a insertarnos a su rápido ritmo, a no quedarnos atrás. Aprender una lengua extranjera, especialmente el inglés, ayudará a tener acceso a una mejor educación por medio de becas (la mayoría de países y universidades que otorgan becas piden, como mínimo, certificación del TOEFL* o examen similar) y puestos de trabajo.

El Estado de Guatemala, si de verdad se preocupa por el desarrollo y la prosperidad del pueblo, debe invertir más en la enseñanza de esta lengua, que es necesaria para que el guatemalteco pueda desarrollarse mejor y consiga un buen estilo de vida. Si bien es cierto que el español es el segundo idioma más hablado del mundo como lengua materna, y el tercero a nivel mundial con 572 millones de hablantes (detrás del inglés y el mandarín), esta bella lengua nos limita geográficamente: podemos desarrollarnos dentro de Latinoamérica, desde México hasta la Patagonia (sin contar Brasil), y en España. Nada más.

Muchos de nosotros aprendemos idiomas por amor a la cultura, a la diversidad, para ejercitar nuestra mente (se ha comprobado que el cerebro de las personas bilingües o multilingües trabaja diferente de aquellos que solamente manejan un sistema de códigos, entre otras ventajas) o simplemente por diversión. Es una experiencia que, en lugar de ser vista como obligatoria o pesada, debería ser enriquecedora para el alma y la mente, como una oportunidad de expandir nuestros horizontes, conocer nuevas personas y entender mejor el mundo.

Más que forzarlo, a los estudiantes se les debería dar la oportunidad de conocerlo: conocer sus beneficios, sus ventajas y sus dificultades. El proceso de enseñanza-aprendizaje de idiomas tendría que ser más completo, dinámico y participativo en las aulas, y no limitarse a un libro, un cuaderno y una grabadora, ni a ejercicios tediosos de reglas gramaticales. Debe conocerse la cultura, la música, el cine y la historia, hacer que al alumno le interese tanto como para aprenderlo dentro y fuera de las aulas sin que se vea obligado.

Para que Guatemala provea de maestros de idiomas mayas e inglés a las escuelas públicas falta bastante tiempo, no digamos para que se implemente la enseñanza de otros idiomas extranjeros en el Currículum Nacional Base (CNB). Hay problemas y prioridades mayores para el Mineduc que el aprendizaje de otras lenguas, por supuesto: la falta de escuelas, de cobertura nacional, de alfabetización, y demás. Sin embargo, no cuesta nada idealizar esa Guatemala en la que se le dé prioridad aprender tanto lo interior como lo exterior a través de las palabras.

 

*TOEFL = Test of English as a Foreign Language. Examen de inglés como lengua extranjera.

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