MOLINA LOZA: “LOS GUATEMALTECOS PUEDEN EXPERIMENTAR MUCHO MIEDO”

La violencia social, es una problemática que afecta a casi todos los guatemaltecos que viven en zonas urbanizadas, sin importar el departamento en el que se encuentren, esta se presenta en forma de extorsiones, asaltos, asesinatos, venta de drogas y secuestros.

El licenciado en psicología Héctor Alfredo Molina Loza, con más de 20 años de experiencia ejerciendo dicha carrera, destaca las consecuencias del ambiente de psicosis imperante en la vida de los guatemaltecos.

Según Molina Loza la violencia e inseguridad generalizada pueden ser causantes del desarrollo de ciertas patologías dañinas para la salud mental de las personas.

“La  primera enfermedad que una persona desarrolla a causa de la violencia social, es la ansiedad o trastorno de ansiedad”, opina Molina Loza. Este es un trastorno mental en el cual una persona a menudo está preocupada o nerviosa respecto a muchos acontecimientos y le es difícil controlar esta sintomatología.

La ansiedad puede causar enfermedades físicas y mentales, agrega el psicólogo.

Cuando se continúa en un ambiente de estrés por violencia social las personas pueden empezar a desarrollar angustia, trastornos de ansiedad, trastorno fóbico, trastorno del pánico, y trastorno de estrés postraumático, entre muchos otros padecimientos.

El trastorno fóbico o fobias   pertenecen a la mayor y más amplia categoría de los trastornos de ansiedad; incluye todos los casos en que desencadena miedo y ansiedad por algún estímulo o situación específica, en este caso la violencia social.

“Los guatemaltecos salen de sus casas, y a donde quiera que se dirijan van por la calle viendo de un lado a otro, preocupados por quien va a su lado, van corriendo, se cruzan de un lado a otro de la calle. Toda esa angustia  y estrés enferma a las personas”, afirma Molina Loza.

El trastorno de pánico  es una perturbación que causa ataques de miedo extremo, sensaciones repentinas sin un peligro aparente. La persona puede sentir como si estuviera perdiendo el control, también pueden presentarse síntomas físicos, como: taquicardia, dolor en el pecho o en el estómago, dificultad para respirar, debilidad o mareos, transpiración, escalofríos y hormigueo en las manos.

Según Molina Loza, dichos trastornos desarrollados pueden curarse con terapias sicológicas, sin embargo estas tienen a menudo un costo elevado y  además son extensas. Es casi imposible continuar con la vida que se llevaba después de padecer estas patologías.

“Los guatemaltecos pueden experimentar mucho miedo, temor a muchas cosas, pudiendo desarrollar fobias, siendo estos, temores irracionales a varias cosas o situaciones, también se generan nerviosismos generalizados, obsesiones, entre muchas otras patologías”, concluye el sicólogo.

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